martes 28 de abril de 2009

Sólo son noticias...

En realidad, escribo este post para aquellos que hace tiempo no reciben noticias mías por otros foros. Pero ese tiempo me lo tengo que dedicar a mí, ahora.

Todos sabéis el pasado oscuro que tuve y del que conseguí salir airoso, aunque con mucha ayuda. Desde entonces, he estado volteando por el mundo, yendo de flor en flor, de lugar en lugar, de país en país. Cuando llegué de nuevo a mi tierra (hablo de tierra como mi hogar), volví renovado, alegre y con unas fuerzas increíbles para comerme todo aquello que se me antojara. Fue entonces cuando conocí a la mayoría de vosotros, y cuando emprendí mi nueva y corregida vida. Han pasado cerca de tres años que no he parado ni un momento. Cuentacuentos, con Beleita incluida, que fue la causante de mi reenganchado amor por las letras, ha sido una válvula de escape en la que inspirarme y hacer muchas amistades. Desde ese momento que no he dejado ni un solo día de escribir. Pero eso ha sido en la parte virtual. Que conste que no os he olvidado, a ningun@.

En la vida real han ocurrido muchas cosas, y siguen ocurriendo. Conocí a mi pareja, Covi, con la que ya llevo dos años bien felices, y con la que espero que pasen muchísimos más. Tenemos planeado irnos a vivir a su tierra verde de aroma a eucalipto: Asturies. Mientras tanto he ido rehaciendo mi vida. A día de hoy tengo muchos proyectos que voy tirando adelante con paciencia y esmero, para poder lograrlos con el mayor beneplácito posible por mi parte. Llevo casi dos años trabajando en una pastelería que poco a poco va ganando prestigio dentro del “nuevo mundo gastronómico”. Me quedan un par de meses para terminar los estudios superiores en la Escuela de Hostelería Hofmann, en Barcelona. También estoy haciendo un curso de sommelier y tengo algunos de cocina entre ceja y ceja. Acabo de comenzar a cursar el acceso a la universidad para hacer la carrera de Filología Catalana (primero porque es mi lengua materna y es muy importante para mí; segundo porque quiero ensalzar el complejo de personas que escriben con esa lengua; y tercero porque cursar una carrera –y acabarla- era uno de los retos que me faltan para poder realizarme interiormente). Quiero entrar en el mundo literario, y esa carrera podría abrirme las puertas (aunque éstas sean toscas y pesadas) al mundo editorial.

Tengo mucho material escrito al que voy retocando cuando tengo algo de tiempo, y avanzando el que está estancado cuando tengo algo más de ese tiempo. De vez en cuando me paso por mis “casas” virtuales para echar un vistazo y escribir algún relato si la frase me llama la atención. ¿Libros? ¿Novelas?… las veréis, ¡pero todo a su debido tiempo!

Y del deporte… casi obsoleto. Hace unas tres semanas que dejé “del todo” el mundo del boxeo. El rugby también lo he apartado de mi vida. Los he dejado, no ya por falta de tiempo, ya que eran deportes que me llenaban muchísimo, si no por problemas musculares. He castigado mucho mi cuerpo durante toda mi vida, y el tiempo pasa factura.

Y supongo que no me olvido de nada. Espero que los que os vayáis pasando, veáis por qué estoy tan “desaparecido” del entorno virtual, nuestra casa de todos los días. Y, sobre todo, me comprendáis.

Saludos francos:
Hell

domingo 26 de abril de 2009

Reunión de "La Banda"

Ayer fui a mi primera reunión de “La Banda” del crimen organizado de las letras. Era un acto tan esperado por mí que, aunque cueste creerlo para quien me conoce, estaba nervioso, como cuando un niño espera la llegada de los reyes magos. Ellos no son reyes pero sí hacen magia, que transmiten al resto de mortales mediante la literatura.

Estaba el jefe de la pandilla, Francisco González Ledesma; bonachón, simpático y con cara de no haber roto nunca un plato pese a ser el más anciano del clan y llevar a sus espaldas un gran número de muertes.

Estaba también Jordi de Manuel; el biólogo que nos deleitó con lo que a él le interesaba del mundo criminal. No solo descuartizaba a toda la sociedad con su escalpelo bien afilado y reluciente, si no que, además, hizo una muy buena representación escenográfica para mostrarlo.

La siguiente en tomar el relevo para llevar a cabo la exposición del plan fue Cristina Fallarás, la femme fatale de la banda que consiguió cautivar con su exposición a más de un asistente, haciendo enmudecer al personal con sus palabras afiladas y sus reflexiones críticas y claras. Una buena pieza para no quitarle el ojo del encima.

Lorenzo Silva nos embelesó con el puzzle de piezas que conforman sus obras y su manera de enseñarnos que, pese a que la maldad es un rango que se gana con los hechos, el fin nunca justifica los medios; y menos cuando el que los realiza, por muy enarbolada que sea la fama, pueden llegar a ser menos que un carterista de tres al cuarto.

Y por último llegó el pibe de la plata, el crítico social de la ironía, el argentino por excelencia en esta mesa de malhechores, que puso la guinda ácida y sátira en el gran pastel negro con reflejos de sangre. Raúl Argemí, que con su mostacho de bonanza y la melosa voz que caracterizan a los bravos gauchos, dio el punto y final a una reunión que tardaré en digerir. Me encanta como se desenvuelve con su cinismo hacia la sociedad que le vio nacer, le dejó crecer, y que colocó en su camino toda una serie de trabas de las que ha salido reforzado con carácter directo, un tanto obsceno, pero locuaz.

¿Por qué hacen ellos lo que hacen (y que saben hacer muy bien)?

Francisco González Ledesma: “porque es lo que más me ha llenado en esta vida; a aparte de para poder comer.” – Brillante: sinceridad que sólo se aprende en otra época.

Jordi de Manuel: “para diseccionar las grietas de esta sociedad.” –Analítico: le gusta saber, no quien, si no el porqué.

Cristina Fallarás: “primero de todo por que soy mujer” –Es cierto: es mujer (muy guapa, por cierto), pero lo que más me gustó fue su mala leche reivindicativa.

Lorenzo Silva: “para comprender qué es lo que les llevó a cometer estos actos, aunque luego me decepcionaran como personas” –Inquisidor: ahonda en los grandes criminales de nuestra sociedad y descubre que el talante es un timo.

Raúl Argemí: “porque todo es política y hay que hablar de ella” –Argentino: Maradona, el tango y los desaparecidos. Algo tiene esta gente que cuando abren la boca es para decir verdades como puños, aunque las críticas vayan bajo un manto irónico y sonriente. Es grande, y acabo de conocerle.

Uno de los integrantes de esta disparatada banda me trató de “compinche”. Espero serlo algún día y poder compartir un espacio con todos ellos aunque, teniendo ya en mis espaldas un gran número de muertes, sea para llevarles “los bultos”.



Francisco González Ledesma en plena charla.



Yo (el burro siempre delante), Raúl Argemí, Cristina Fallarás y Lorenzo Silva.

viernes 17 de abril de 2009

Entre Profesionales ando

-T’as déjà gouté ça?
-Ça ? C’est quoi « ça » ?
-Oh, putain ! Ça c’est le macaron !
-Ah ben… donne-moi que je le goûte.
-Alors… ? Est ce que t’as vu comme le monde entière dance la « samba » dedans ta bouche ?

Y es cierto, como el Sol que hoy alumbra hasta el último recoveco de las angostas calles de mi pueblo, que si pruebas un “macaron” como Dios manda, notarás como el paladar se convierte en espectáculo. Al menos es lo que se intenta, quien los realiza.

Ayer tuve (y digo “tuve” a título personal) la suerte de conocer a César Bermúdez, un profesional de pies a cabeza. Amigo de mi jefe, vino a pasar una tarde en el obrador y enseñarnos el savoir-faire francés en el terreno de la gourmandisse por excelencia en el país galo. Me recordó, porque lo había olvidado después de tres años de haber abandonado Toulouse, cómo se realiza esta exquisitez tan simple a la vista, tan profunda de sabor, y tan laboriosa de realizar, correctamente. Después de casi dos años haciéndolos a la “vieja usanza”, por fin Oriol se ha convencido de que hay metodologías mejores –y más sencillas- para salir airoso del intento.

Pero no estoy contento por eso (aunque al final me dio la razón, a su manera), si no porque he conocido un poco a un Profesional en mayúsculas del que intentaré no perder de vista de ahora en adelante.

Si queréis conocerle, pasaros por su blog y disfrutad de lo que escribe. Aunque sea relativamente nuevo, me da la impresión que, si no lo deja de lado, será un blog donde aprenderé (mos) muchas cosas. Clicad aquí para acceder: http://senyorlopez.blogspot.com/

Y ahora me voy con el Pep, otro genial pastelero y compañero de trabajo, a Vilanova i la Geltrú a mirar unos libros y tomar algo por el camino. Por cierto: los libros, precisamente ésta vez, no serán de gastronomía, si no de novela negra. Él se quiere hacer con un ejemplar de Crónica sentimental en rojo, de González Ledesma, ya que el sábado que viene voy a ir a verle, y de paso me firme un par o tres de libros. Otro profesional en el que me fijo mucho, ¡pero no para cosas dulces!

On se voit bientôt!!!

domingo 12 de abril de 2009

Domingo de "Mona"

Hoy es el día en que el padrino regala a su ahijado la esperada “mona” que se comerán el lunes de Pascua. Ayer me pasé media tarde realizando la que regalé a mi ahijado/sobrino para que la disfrute con sus familiares.
No tengo mucho más que explicar, mas que hoy, domingo, me han dado fiesta (y mañana también); así que he aprovechado para hacerle el pastel de cumpleaños de mi abuela, que cumple 80. Cuánta memoria almacenada que debe llevar en su cerebro. Me gustaría poder investigarlo para poder sacar, no uno, si no los miles de relatos que se podrían hacer de todo lo que ha vivido.

Os dejo tres fotos, por dejarlas.

Hasta la próxima!







martes 7 de abril de 2009

Aunque la Mona la vistas de... ¡chocolate!

Esta semana tenemos fiesta en Chez Hofmann. Normal, pues Eric se necesita un descanso, y para los que trabajamos en el gremio es una de las épocas donde más trabajo se acumula. Me refiero a las monas de pascua, claro. Esas tartas de “pà de pessic” rellenas de algún tipo de crema, cubiertas ya sea con yema dura, crema, nata montada o trufa, y ornamentadas con un sinfín de decoraciones que las hacen los deleites de los más pequeño, y que los mayores aprovechamos para disfrutar de un buen bocado pecador.

En Catalunya tenemos una cultura muy arraigada en torno al cacao desde su llegada a España de manos de Hernan Cortés. Se dice que unos frailes instalados en Méjico hicieron llegar al puerto de Barcelona un barco cargado de cacao y una fórmula para saber elaborarlo. Se trasladó al “Monestir de Pedra” para tratarlo, estudiarlo y hacerlo servir como consumo entre los monjes de la época. Más tarde se difundiría al resto de España y, luego, a toda Europa.

Dentro de la culinaria de la región catalana son muchos los platos elaborados con este producto desde hace siglos. Pero el plato fuerte viene ahora en estas fechas cuando, por una costumbre instalada por los árabes, la Mona de Pascua se instauró como festividad en algunas regiones españolas como Murcia, la Comunidad Valenciana y Catalunya. Es aquí, en ésta última, donde la Mona ha concebido el gran cambio de pasar a ser un postre típico de Cuaresma a ser todo un reto en pastelería. Sustituyendo el típico huevo ornamental, se dio paso a construcciones de chocolate que cada año superan las cotas de elaboración, llegando al punto de exhibirlas como obras de arte en los escaparates pasteleros.




En fin… que a nosotros, para seguir la tradición, nos toca continuar trabajando para la ilusión de los más pequeños, y en un lugar más recóndito dentro de nosotros mismos, la satisfacción personal de realizar un trabajo bien hecho. No se pueden comparar a las Fallas Valencianas, pero el caso es que acaban destruidas también: unas las queman, las otras las comen; pero se disfrutan de igual modo.

¡Ala pues! ¡Padrinos del mundo! ¡Regalad monas a vuestros ahijados! (y de paso nos dais trabajo).
N de E: La gotografía de la Mona pertenece a la pastelería "Casa Graupera de Mataró"

miércoles 1 de abril de 2009

Recuerdos...



Hace poco que he abierto mi Caja de Pandora; esa que tanto tiempo llevaba cerrada. ¿Qué me he reencontrado dentro, que tenía tan bien guardado (y casi olvidado)? Pues discos. Muchos discos, cubiertos literalmente de una capa de polvo. Los he sacado y limpiado con sumo cuidado. Como si tuvieran una vida propia que no quisiera lastimar. Cada uno que frotaba, el genio que guarda en su interior me hacía escuchar alguna canción en concreto de ese grupo. Miraba las portadas embobado, ensimismado… Anhelando aquellos tiempos en que su plástico se deslizaba bajo la aguja del tocadiscos y hacía temblar las paredes de mi habitación. Grupos que he visto en directo. Y ello me ha hecho recordar momentos claves en mi “pasada juventud”. Eran tiempos en los que la calle era la escuela y los bares nuestra segunda casa. Adoquines aplastados por nuestros pies escurridizos y joviales, yendo hacia ningún lugar en concreto, corriendo detrás de los amigos y al mismo tiempo delante de la policía. Éramos los jóvenes del asfalto. Los que nos desplazábamos en trenes y dormíamos en los calabozos.
Entonces, las ciudades eran nuestras. Sus calles, sus barrios y sus antros nos conocían con sólo escuchar nuestros pasos, nuestros gritos y los cascos de cerveza que estallaban contra el suelo…

¡Qué tiempos aquellos!


Y ahora… la caja de Pandora se ha abierto de nuevo. Pero más mayor, más aleccionada, con un brillo en su interior que intenta brotar para resurgir de entre las cenizas y mostrar a esas calles que las botas no han desaparecido, que sólo han descansado lo suficiente para volver a pisar ese asfalto con más ganas que antes y poder gritar en voz alta lo que antes escribíamos en las paredes.

Quizá haya un nuevo auge por la ciudad. Al menos, el murmullo se escucha de lejos. Y ya se sabe… cuando el río suena… ¡es que llegan los chicos malos del rock&roll de la calle!

Oi!


domingo 29 de marzo de 2009

Yo, asesino en serie.

Dos meses después y todo sigue inamovible.

¿Todo? No.

Durante estos dos meses he visto algo en mí que nunca podía haber imaginado. Soy un asesino en serie. Sí. De esos que matan una y otra vez por el simple hecho de pasarlo bien. No podría enumerar todos los crímenes que he cometido a lo largo de estos años sin olvidarme alguno que otro. Y todos han encontrado su muerte de una u otra manera. He matado por dinero, por venganza o por trabajo. He asesinado por placer, por simple juego o por inercia. Incluso me he suicidado un par o tres de veces. Pero aun así continúo siendo un asesino en serie. Y con el tiempo he ido perfeccionando mis métodos criminales, y aumentado el número de víctimas en mi haber. Diez, veinte o cincuenta; me da igual realmente el número. No voy a hacer un inventario de estos últimos años.

Ayer fui a ver a uno de los escritores con más paradigma dentro de la novela policiaca en este país. Se trata de Andreu Martín. Él también es un asesino en serie despiadado y eficaz. Me enseñó a satisfacer mi ansia por el crimen y a no perder el empeño en hacerlo mejor cada día. Explicó que, en cierta manera, da igual a quién elijas como futura víctima. A lo que debes prestar más atención es en la manera que vas a realizar el crimen y su posterior hallazgo. Has de hacer que les cueste sudor y sangre para que den con tu paradero; que se sorprendan por la manera en que lo has conseguido. Y debes intentar llegar hasta el final y que, una vez te hayan descubierto, te aplaudan por el trabajo bien hecho.

Sé que he cometido muchos crímenes y quizá no he sabido hacerlo de la mejor manera posible. No voy a desistir en convertirme en uno de los mejores asesinos en serie de este país, también.

¿Que cuál es el mejor asesino en serie? Pues el que mata sin reparo. El que hace que le atrapen y la gente sepa quien es, y continúe en libertad para tramar otro asesinato.

Es lo que tiene la novela negra: el mejor asesino es el que la escribe.