miércoles, 14 de noviembre de 2007

La resaca del Martes 13

Ayer llegué tarde a casa. El ensayo con el grupo fue apoteósico, creo que nunca nos habíamos reunido tanta gente pese a ser el penúltimo ensayo de la vida de este grupo. Creo que éramos unos 15, más o menos, y todos de muy buen humor. Se respiraba felicidad y animosidad en el ambiente; lástima que eso ocurra cuando se acerca el día del juicio final. ¿No podíamos haber estado así durante los últimos años? Era una noche surreal pero bueno... lo pasado pronto lo estará.

Me senté a cenar a la una de la mañana con el portátil delante para visitar algunos blogs amigos y pasarme por el foro a ver si estaba ya presentada la frase de esta semana. Desde el comedor de mi casa se escuchaba la voz del presentador de algún programa de cotilleo retorciendo aún más la noticia de la separación de los duques de Lugo. Probes...pobres. Ah...por fin pude ver la famosa frase que hizo el monarca hacia el presidente Chavez gracias al Youtube. Cachis... si al final me va a caer bien el "Juanca" y todo.

La frase estaba en su sitio, al final del cuento que el Señor de las Historias vuelve a escribir para la comunidad. La frase me llenó la cabeza de ideas, tantas que abrí el editor de textos y no cesé hasta que terminé mi relato. Algo largo para colgar en el blog, pero ahí queda. Una historia épica con las que no me siento del todo agusto escribiendo, pero tenía que probar con ese género. Los comentarios darán su veredicto y planetarme si continuar pensando en ese tipo de historias o no.

Hoy, ya por la mañana, al despertarme me ha dado la impresión que algo iba a cambiar y pude comprobarlo nada más poner los pies en el suelo: Blackie, la cocker spaniel negra (ya sé que el nombre no es muy rebuscado), no me había robado los calcetines. -"¡Qué suerte!", pensé. Así que me he levantado con mejor humor. Al pasar por la pastelería a devolver algunos moldes que me prestaron el jefe me ha dicho que a partir del martes que viene por la tarde empezaré con ellos a trabajar, por ahora en negro para que no me quiten el paro. -"¡Genial!", volví a pensar; será verad que hoy es mi día de suerte... más tarde he hablado con la representante de Kenwood en Catalunya para ir a hacer unas presentaciones y conferencias sobre pastelería tres días al azar y durante dos horas. Me enviarán un robot de cocina valorado en 400€ para ir a presentarlo a la convención. (eso me recuerda al típico marido norteamericano que mantiene la familia con su trabajo de vendedor de zapatos a domicilio; digo zapatos como decir Taperwares). Total, que me regalan el aparato por las seis horas que tengo que estar enseñando cómo hacer servir esa máquina en una pastelería. Hacía tiempo que iba detrás de un robot como ese pero su alto coste no me permitía comprarlo. Ahora me lo regalan así, casi por la cara. Otra vez más me alegran el día. ¿Por qué no me lo pueden alegrar alternando los días y no dándomelo todo de una vez? En fin...

Y ahora van a dar las dos y cuarto de la tarde. Voy a prepararme por si en lo que queda de día me sorprenden con alguna otra alegría.

¿Será la resaca del Martes 13 de ayer?

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