jueves, 15 de noviembre de 2007

Bells, coffe & cigarette.

Parece que el dormir no es mi fuerte...
Ayer conseguí meterme en la cama cuando el campanario que veo desde mi ventana repicaba la medianoche. Desde que he vuelto a España no había conseguido hacerlo.
Horas más tarde he vuelto a escucharlo. Eran las seis de la mañana.
Me he paseado por toda la casa intentando hacer el mínimo ruido posible para no despertar a los que aún están durmiendo.
Sobre la mesa de la sala hay un tríptico que habla de los 700 años que la iglesia lleva construida soportando ese camapanario. 700 años que la gente escucha el repicar de las campanas que guarda en su interior. Las mismas que me han despertado. He vuelto a la habitación para observarlo imaginando lo que ha vivido todos estos años. Al final he sacado la cámara para fotografiarlo.



A las siete he vuelto a meterme bajo las sábanas pero no había forma de conciliar el sueño. Demasiado tarde ya para hacerlo. El fuerte dolor de cabeza que tengo hoy no va a dejarme en todo el día. Salgo otra vez de la cama y enciendo el portátil para escribir un rato.
El campanario anuncia las ocho y yo en la cocina removiendo con una cucharilla medio vaso de agua con un sobre de ibuprofeno. Desayuno un poco con un par de madalenas y una taza de leche caliente con cacao, sentado en la silla de la cocina y acabando uno de los libros de Stephen King. Eso me ha recordado que hoy publicaban los cinco relatos finalistas del concurso de terror en el foro. Enciendo el portátil una vez más y compruebo que mi historia no era lo suficientemente terrorífica para estar en esa lista. Echo un vistazo a los textos afortunados; son buenos, sí. Ya los leeré con más atención más tarde, ahora me duele la cabeza.
Escucho nueve campanadas y la puerta del final del pasillo se abre. El primero en salir va directamente al baño a asearse. La segunda persona va a la cocina a prepararse el desayuno. La tercera persona, yo, salgo de mi habitación, doy los buenos días y empezamos una conversación sobre la noche pasada y los planes de hoy. El primero se reune con nosotros y estando los tres juntos acabamos de charlar antes de que desaparezcan por la puerta del piso. Me quedo solo, como al principio.

Hace un rato que han sonado las diez. Me preparo un café y me enciendo el primer cigarrillo del día. Voy a quedarme en casa escribiendo hasta la hora de comer. Me duele demasiado la cabeza para salir a la calle. Tengo al lado el café y el cigarro, los dos humeantes. Me hace gracia la imagen y lo fotografío también. Abro el programa del Photoshop y con un poco de desaturación, filtro cálido y película granulada "et voilà!", me gusta como queda.


No hay comentarios: