sábado, 17 de noviembre de 2007

Las palabras vuelan, lo escrito permanece

Esta fue la frase inicial del Cuentacuentos hace ya algún tiempo y no sé porqué me ha venido a la mente esta mañana.

Quizá por tener metido en la cabeza el concierto de esta noche (el último), y querer recordar todo lo pasado desde que entré en aquella cervecería inglesa que se derrumbó un sábado por la mañana –de hace ahora 16 años. -, en la que fui a buscar mi primera guitarra por el módico precio de 33.000pts. Con tan solo 13 años y ganas de comerme el mundo aprendí a tocar ese instrumento acompañado por la música de Eskorbuto, Decibelios o Distorsión, sonando a todo volumen en un radiocasete que lo más novedoso que aportaba era poder separar los altavoces.

Covi me ha preguntado a veces por cómo era yo de joven. Cada vez que le cuento algo acaba tapándose las orejas, es normal. No recuerdo a qué vino el tema pero hablamos sobre mi pelo. Todas las fotos que tengo aparezco con la cabeza rapada. “Comodidad e higiene”, le contesto siempre.

-¿Pero nunca has llevado el pelo más largo? –me preguntó.

Pues sí. He llevado el pelo largo cuando tenía 12 años. Unos pelos que me rozaban los hombros y los laterales del cráneo afeitados. Sus ojos hablaron por sí solos. “¿Pero no querías que te lo explicara?”, sonreí.

-¿Y no tienes ninguna foto con el pelo largo?

Pues también. Pero es una foto que guardo con recelo ya que es la única que conservo de aquella época. Si no fuera por la extrema delgadez que la mala vida me llevó a conseguir, no he cambiado de cara. Quizá sí de pensamiento (todos lo hacemos a lo largo de nuestras vidas, es lo que se llama: madurar), quizá también un poco en los gustos musicales aunque cuando tengo oportunidad me dejo fascinar por “mis” clásicos, y sobre todo en mis atuendos. No creo que ahora pudiera calzarme aquellos vaqueros elásticos con la misma fluidez que antaño aunque a día de hoy la cazadora tejana cuelga eterna de la barra de mi armario. Más que una foto o un vídeo, guardo los recuerdos de otra manera. Una cazadora en el armario, las botas en la despensa y las cicatrices que me decoran el cuerpo.

Es esa juventud alocada de la que aprendes mucho y valoras poco. La que te hace pensar, pasados los años, que nada es imposible y que te deja ver oportunidades por insignificantes que sean para rehacer lo que dejaste escapar.

Del Carpe Diem al planteamiento de un futuro.

2 comentarios:

Indi dijo...

Pues me gusta mucho más tu look actual ;) y es que el pelo,al fin y al cabo, solo es un recordatorio de que somos mamíferos, ya ves tu que mérito. Cortar por lo sano es un paso evolutivo, me gusta.

Así que eres un "local hero", yo vivo rodeada de músicos y de instrumentos, comprendo tu añoranza y tus posts llenos de recuerdos. La música es el gran arte, los que la haceis sois casi dioses. Es imposible dejarlo, así sea tocando bajo un pino, ya se sabe, así que mucho ánimo.

Por cierto, ya sabía que estas en la Tarraco, somos más que vecinos. Yo nací en Sant Mateu, que está a 15 km de San Rafael del río, el último pueblo de la provincia de Castellón. Como todos los sitios fronterizos tiene un puente que divide la población en dos: los de este lado son de castellón, los de aquel de Tarragona. Cuando cruzas el puente es muy divertido fijarse en las matrículas en los coches.
Cuando me saqué el carné de conducir, subía mucho al pueblo a ver a mi abuela (en mi Suzuki, claro) y antes de comer me acercaba hasta San Rafael del río, para ponerme en una línea del mapa. Que me gusta a mi chafar las líneas de los mapas, no sabes cuanto ;).
Dejaba el coche en la provincia de castellón y andaba hasta Tarragona, luego volvía, me apoyaba sobre la baranda de piedra, en medio del puente y me fumaba un cigarro mientras pensaba que en ese momento un satélite vería una mancha negra sobre nuestra línea divisoria y sería yo ;). Mejor no preguntes por mis extrañas aficiones.

Para mi no hay distinción entre nuestros territorios, subo y bajo a Barna o a Tarragona cada veinte minutos, es como ir a la otra punta de la ciudad, son un par de horas. Además en tu pueblo me he comido el mejor atún en escabeche del universo, que lo sepas ;).

Mejor no le digo nada a Aarón de lo del Barça que ya tuvimos nuestro "reajuste planetario" y casi fue un apocalipsis jajajaja.

Un beso.

niobiña dijo...

Que vaya todo bien esta noche miniño...

No me preguntes por que, pero acabo de leerme las tres últimas entradas de aquí y una lagrimilla ha asomado a mis ojos...

Tengo ganas de abrazarte otra vez... Te has convertido para mí en ese amigo que necesitas a tu lado... No sé... Eres especial para mí...

Las veces que he estado a tu lado todo tenía otro color y siempre consigues sacarme una sonrisa y los sabes...

Cuando te echo mucho de menos o cuando estoy muy triste saco de mi bolso (ya sabes que siempre la llevo conmigo) la nariz de payaso que me regalaste...

Te acuerdas a principios de año cuando nos llamábamos en mitad de la noche?? Muchas veces terminaba durmiendo con la nariz en la mano y por la mañana me despertaba con ella perdida por la cama...

No sé porque me ha venido todo esto a la cabeza, ni porque te lo cuento... Quizá porque compartimos muchas noches de insomnio en las que se tocan mil temas... Quizá porque te kero mucho (ya sabes, como amigo... No vaya a ser que alguien me mire mal... *insertar muñequito colorado)

Y cuando has contado lo que te costaba dormir me he sentido muy identificada, y me dieron ganas de poder haber estado contigo. Para hablar de mil cosas, reírnos de Morpheo entre los dos. Y quizá al fin, poder conciliar el sueño...

Jooo... Que sentimental estoy... otra vez llorando...

En definitiva es porque os echo mucho de menos a todos...

Un millón de besos desde la tierra de las hadas, y esta pequeña meiga te envía un abrazo enorme...

Te kero mucho!!