martes, 20 de noviembre de 2007

Wellcome to my town without law

Anoche volvía hacia mi casa por una carretera secundaria, entrando en mi pueblo por una de sus entradas secundarias también. Y allí lo vi, a medianoche, como si de un vampiro se tratara (más que vampiro, hombre lobo de tanto pelo que tiene en el rostro), vigilante, mirándome con sus ojos falsos de dos dimensiones a cuatro metros de altura. Allí estaba el cartel azul que indica que algo se avecina (algo malo), con sus siglas diminutivas de José expuestas en blanco y su cara de... de hombre lobo vestido de cordero. Mariano Rajoy me daba la bienvenida a mi pueblo con un "Por el cambio". ¿Pero qué cambio ni qué narices? Si ni siquiera has pisado mi pueblo ¿qué coño quieres cambiar?

Pero no es encontrarme a esa persona a la que no le tengo aprecio ninguno (lo siento por el que se lo tenga), por lo que voy a escribir esta mañana; si no por el gasto que supone toda una campaña electoral sea del partido que sea.

Ayer lo dije: Familias indemnizadas con 20.000€ por quedarse sin vivienda. Sí, perfecto; con 20.000€ pero en la puta calle. Ahora hablan de alargar la vida laboral para que se coticen más años y suplir con ello otro problema. Que se lo pregunten a algún minero o marinero si quieren estar más años sufriendo para tener contentos a otros. ¿Por qué no recortan el presupuesto que empeñan para campañas electorales y lo invierten en lo que realmente hace falta? Acabo de ver que en España, en el año 2001, existían 8.108 pueblos (quizá haya desaparecido alguno hasta la fecha). Imaginad cuanto de ese dinero se gastaran en imprimir los gigantescos carteles, los no tan gigantescos, las chapitas, trípticos, "mitings", comidas-cenas-hoteles-viajes, y un largo etcétera que pagamos todos los españoles que cotizamos en la seguridad social. Imaginad también la cantidad a dispensar para hacer llegar a 45.116.894 personas repartidas por todo el país sus anuncios propagandísticos.

Ojalá que se cambiara el chip del asunto y llegaran a rozar la legalidad ético-moral, dejándose de tanto gasto inútil e invirtiendo ese dinero en arreglar parte de los problemas económicos. Que todos los españoles conocen a los políticos de este país cuando salen discutiendo día sí, día también; no hace falta que se anuncien más aún.

En Francia hubo un payaso que se presentó a las elecciones generales, pero él era cómico de profesión.

1 comentario:

niobiña dijo...

Ya sabes lo que pasa... Que ha veces a razón de gastar todo ese dinero intentando parecer mejor que el otro, a veces, lo consiguen y engañan a alguna persona para que les vote.

Sabemos que la gente mayor vota en masa, pero y si la gente joven no lo hiciese? Bueno, ya sabemos que ganaría el PP, porque la gente mayor es lo único que suele tener en la cabeza, pero quizá si eso ocurriese les haría recapacitar porque la juventud ha pasado del tema...

Un razonamiento ilógico y tonto, lo sé, pero hoy me ha dado por ahí...

Muchos besos miniño.