domingo, 23 de diciembre de 2007

Chowarit el guerrero


Chowarit el guerrero es la primera historia que estoy escribiendo sobre fantasía épica. Gracias a la iniciativa de El Cuentacuentos, cogiendo algunas de las frases de inicio, voy bordando una aventura por capítulos sobre un guerrero de la Tierra del Norte que debe enfrentarse a brujos, guerreros sin alma y espíritus para llegar hasta la Torre de Fyijan. Allí reside Ülrôf, el alto brujo.

Magia, oráculos, enfrentamientos, tierras inóspitas y un sin fin de parajes, momentos y personajes son los que habitan entre el camino que Chowarit debe adentrarse.

Lo más parecido a este género que he tenido en mis manos son los cómics antiguos de Conan el Bárbaro que merodeaban por mi casa cuando era pequeño. Hace muy pocos días he visto la primera entrega del Señor de los Anillos, me faltan las otras dos; y es que nunca me ha llamado mucho la atención este tipo de género. Pero la verdad es que, según voy escribiendo, semana tras semana, veo lo divertido que es inventarte un mundo tan irreal como sorprendente. He llegado incluso a poder visualizarlo en mi interior como si fuera yo mismo el que estuviera metido en la historia. ¿Será que debe ser así?

Sí, ya sé que la ilustración es de Conan el Bárbaro; pero es que me gustaban mucho sus historias cuando era más pequeño. Y tengo otra historia (real), que contaros al respecto:

Hace algunos años, unos 20, más o menos, una gitana venía a limpiar a mi casa una vez al mes. Le tenía mucho aprecio a aquella mujer, de la cual no sé nada a día de hoy. Desapareció cuando yo tenía 15 años y ya no hemos sabido nada más de ella. Alguna vez le he preguntado a mi madre sobre la gitana y me ha contestado que ella le dijo que debía partir. No sabemos dónde. Pero una vez, poco antes de que marchara, me regaló un cómic de Conan el Bárbaro, una edición especial. Y lo guardé con mucho cariño durante años. Cuando tenía cumplidos los 21, un amigo me tatuó en mi brazo izquierdo el dibujo de la contraportada. Se veía a Conan en pie, apoyado sobre un tronco desvencijado, aguantando su espada a modo de bastón y pisando su escudo. Ese cómic desapareció al año siguiente y no he vuelto a verlo. Al menos llevo el recuerdo del cómic y de la gitana tatuado bajo la piel.

Algún día le haré una fotografía para colgarla aquí.

Hasta entonces, que paséis unas buenas fiestas y cuidado con el turrón y el cava!!!



Lo encontré!
Buscando por el Google Images, al final di con él!
Vuelvo otra vez por aquí para poner al lado la foto del tattoo que me hizo el colega. Sé que no está muy bien hecho, pero éramos jóvenes y estábamos locos! ;)


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