lunes, 21 de enero de 2008

Cuando dije que Pelayo era gallego...

¿Conocéis esa sensación penetrante de sentimiento de culpa después que las aguas del mal genio vuelven a su cauce?

Pues es el que me invadió al día siguiente al comentar a Covi lo que “hice” en la consulta de la… “especialista”. Por mucha razón que yo tenga, también hay en mí el antojo de la vergüenza; y es lo que me hizo poner colorado el día después del encontronazo.

Pero bueno… después de la tormenta… en teoría, aparece el sol.

Hoy tenía clase en Hofmann, Barna. Contento de ver, como cada lunes, a mi maître pâtissier preferido, mis ganas de embarcarme en el tren que me dejará en Plaça Catalunya hora y pico más tarde, mientras leo La Catedral del Mar, se ha visto truncado cuando, por arte de magia y, por mucho que no os lo podáis creer, el tren ha llegado con cinco minutos de adelanto y lo he perdido por escasos segundos. ¡Viva mi suerte! Jajajaja. Por eso estoy aquí y ahora escribiendo un ratito, hoy que dispongo de tiempo.

¿Os he dicho alguna vez que donde curso pastelería está justo al lado de la catedral del libro? Dicen que es famosa porque es la catedral (aunque en la puerta pone que es una basílica), con las torres principales más separadas de toda Europa. ¿Será cierto eso? Investigaré… Quizá Indi me eche un cable con esa información, ya que está involucrada hasta las cejas sobre temas con referencia episcopal (¡no se me tome a mal, se trata de lo que está llevando entre manos y que tengo ganas de saber qué es lo que ocurre en sus páginas!).

Y, hablando de Indi, hoy es una de las personas que me ha alegrado el día. ¿Sabes por qué, no? Pues si lo que has puesto en tu comentario es lo que imagino, ahora mismo me meto en tu página para enviarte mi dirección. ;)

Creo que me quedaré toda la tarde escribiendo y recopilando toda la información que pueda acerca del Rey Pelayo y los astures de aquella época. Estoy metido en una laaaaarga historia con la Torre de Fyijan que debo (y quiero) compaginar con lo que será el regalo de Covi y, ¿quién sabe? Quizá una de las primeras historias fantásticas que hablen de aquellas hordas moriscas que intentaron invadir toda la península en el primer milenio de esta era por las tierras celtas. ¿Realidad o ficción? Leyendas desde la cuna de España. Según mi suegro y Covi, los dos, grandes devoradores de libros de historia, hay muy pocos libros de narrativa que hablen de esa leyenda; los que los hacen son los libros de historia de escuelas y universidades. Incluso tengo algunos libros comprados allí en los que sale reflejado esa leyenda, pero de refilón. Tampoco recuerdo, ya que lo hablé una vez con su familia, que en mi escuela me hayan hablado del Rey Pelayo. Quizá, también puede ser, que pasara mucho del tema ya que… de pequeño, por muy buenas notas que sacara, no dejaba de ser un “golfillo” ;)

Y hablando de historia y de recoger información… ya he hablado con mi jefe de cogerme un fin de semana de vacaciones para irme con Covi y otra pareja a mi querida Francia, tierra de mis ancestros. Quiero enseñarles Perpignan y los resquicios catalanes que aún quedan por aquellas tierras de la, aún llamada, Catalunya Norte y, pasar un sábado entero entre los grandes y grisáceos muros de la fortaleza cátara del castillo de Carcassonne, donde se encuentra uno de los museos de la Inquisición mejor conservados. La última vez que lo visité me dejé envolver por las historias que cuelgan de las paredes, junto a las armas de tortura. La famosa guillotina, con la hoja un poco oxidada, la “dama de hierro”, el potro, la pera,… bufff…

Esta vez intentaré hacer fotos sin flash, vigilando no ser pillado por los vigilantes. Si me pillan, siempre me puedo hacer el sueco (o el español, que para el caso…), y hacer que no entiendo nada.

Os dejo cuatro fotos de esa tierra asturiana que tanto me ha enamorado. La primera es una vista de Cabrales, el pueblo del famoso y "oloroso" queso. La segunda es el "Naranjo de Bulnes", visto desde el pueblo. La tercera se trata de la senda que comunica la aldea de Bulnes con el resto de la civilización. Hasta no hace mucho, desde que les pusieron un funicular, los aldeanos tenían que descender o ascender por ese sendero para ir a realizar sus compras, el médico y tal... algo realmente asombroso. Y la cuarta... bueno... de despedida y cierre. ;)

Vaya rollo que os he soltado en un momento, ¿no? ¡Nos vemos! ¡Siau!

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