martes, 29 de enero de 2008

Hoy toca lectura

No tengo muchas ganas de escribir hoy en el blog, así que pondré algunas cosillas para amenizar un poco el rato de quien se pase por aquí, por casualidad, si cabe, a leer.

Noticias importantes pocas; pero las hay.

La primera de todas es la esperada llegada del libro que Indi acaba de publicar. “Los Sembradores de Vientos”. A mi modo de ver la lectura y sobre los gustos por los que me dejo llevar entre líneas, es genial.

Me lo leí en un día entero y, os aseguro, no tiene desperdicio alguno. Todo lo contrario. Quien quiera leer una buena historia de terror a la vieja usanza que se haga con él y después me cuente qué tal le ha parecido. Felicidades, Indi. Es muy bueno.

279 Páginas en las que desde el primer capítulo en que aparece el protagonista, un rebelde fuera de la ley Mateo Valdivia, que te atrapa por su desfachatez, su historia de juventud narrada a base de trazos según se avanzan las páginas y, por qué no, su buen y bien explicado físico atrayente; hasta el cúmulo de personajes bien ilustrados mediante palabras y pasajes metódicamente bien colocados, encandila al lector con ganas de saber más. Una distribución de capítulos y subcapítulos dentro de éstos que amenazan en cada final a ver si eres capaz de dejarlo ahí y cerrar el libro; o continuarlo por la tensión que crea en tu cabeza.

Pero como no soy, ni crítico literario, ni articulista de ningún panfleto cultural, dejo a vuestro libre albedrío la conclusión que sacáis de él.

Otra de las cosas buenas que he vivido hoy es la remesa de pastillas de chocolate que me han traído de diferentes partes del mundo. Meterte una de esas delicias en la boca y colocarla justo entre la lengua y el paladar, dejando que se deshaga por sí sola y experimentando las diferentes sensaciones que envuelven, tanto la fragancia como el sabor, empezando desde tu boca y olfato hasta tu mente. Es fascinante.

Llamadme raro si queréis, pero los que trabajamos en este gremio sabemos bien de lo que hablamos. No es lo mismo un Valrhona Manjari que una tableta de Suchard del super.

Vaya… dije que no tenía muchas ganas de escribir y veo que lo sigo al pie de la letra.

Total, que lo que quería era prescindir de tanta letra y dejaros aquí los links a los diferentes episodios de la Torre de Fyijan.

El primero se trata de una parte del prólogo con la que quiero empezar la historia. El resto de links, ordenados en números, aunque realmente no estarán al principio del todo, son los que he ido escribiendo durante estas semanas para la página. Como veréis, el llamado Cap.1 empieza ya desde algo comenzado anetrioremente. Así que... bueno... tan sólo es para leer. Cuando sea el momento ya lo pondré en público.

Vosotr@s mism@s. Si queréis perder un poquito de tiempo en ello, adelante; si no… pues frenaos, ¡no me vayas a colapsar la línea! XD

¡Saludos a todos!

Parte del prólogo:

“Faltaban aún dos ciclos lunares para llegar al Solsticio de las Nieves. Momento en el que los brujos de los cuatro reinos de las tierras del Norte se reunían para debatir sobre el estado y futuro de sus ciudades. Pasó tan sólo un ciclo desde el Solsticio de las Caídas cuando Glaüch recibió el aviso de asamblea. Esta vez, Ülrôf, brujo de la desconocida Alta Torre del reino de Fyijan, fue quien pidió, al resto de la Hermandad, celebrar el encuentro.”

El caballo se detuvo, jadeante, frente al camino. Su mano acarició con suavidad el cuello del animal. La misma mano que levantó la capucha oscura que ocultaba la mitad de su rostro, protegiéndole de los rayos del sol.

–El último tramo, viejo Swoth. –le susurró al oído.

Frente a ellos se iniciaba una cuesta abrupta y vertiginosa rodeada de grandes y frondosos árboles de follaje oscuro. Sus copas convergían entre ellas formando un gigantesco arco natural, a la vez que misterioso.

Descendió del caballo con cuidado, palpando el suelo con la punta de la sandalia antes de dejar caer el peso por completo. Tomó uno de los recipientes de arcilla del fardo y bebió los últimos sorbos de agua antes de reiniciar el camino. La ascensión duraría hasta que el sol rozara las cimas que se divisaban a lo lejos, desapareciendo tras ellas momentos más tarde.

Habían pasado seis lunas desde que abandonó el poblado. La llegada del mensaje puso de manifiesto su inmediata partida. Antes de marchar visitó la cabaña de Nmrat el hechicero para anunciarle sus intenciones. Le explicó la rareza del evento y por eso debían estar prevenidos. Pidió también que el secretismo fuera total. No quería alertar al pueblo, y menos al rey Godark. Nmrat le dio su aprobación y conjuró unas palabras frente al fuego de la lumbre antes de estrechar sus brazos y verlo desaparecer.

Se preguntaba cómo estarían las cosas por la aldea desde su despedida mientras acariciaba la negra cabellera de Swoth. El animal agachó la cabeza y observó a su amo con ojos apesadumbrados.

–Debemos darnos prisa, amigo. Si la oscuridad nos atrapa a media ascensión quién sabe si conseguiremos llegar hasta el final.

El caballo relinchó subiendo y bajando la cabeza, moviendo la cabellera. Glaück se agarró a las riendas para subirse con dificultad. Asió las cuerdas con una mano mientras con la otra palpaba el pelaje del corcel antes de obligarle a avanzar. Se enfilaron lentamente por el camino, esquivando piedras y ramas, intentando divisar el final de la subida que desaparecía allí donde su vista alcanzaba a ver. La trocha se tornaba difícil, estrechándose cada vez más tras vadear los incontables meandros que zigzagueaban a la vista.

Las piedras desgastadas que formaban el camino impedían al caballo avanzar con seguridad. Cuando sus férreas protecciones resbalaban por alguna roca deslizante retrocedían en un intento de estabilizar el equilibrio, sin despeñarse por el precipicio que flanqueaba el sendero. La ascensión fue lenta y dura.

Al llegar al final del camino, pudo observar los últimos rayos rojizos que el sol desprendía en la recortada y oscura silueta de las montañas del confín, en el horizonte, antes de desaparecer tras ellas y dar paso a la negrura que infinitas estrellas de flácida luz acompañaban a las sombras con un tenue color azulado. La misma luz que dotaba de tenebrosidad y misterio a la eminente atalaya que se alzaba frente a él. La Alta Torre.

Glaück lazó al animal a un tronco situado a un costado de la verja. Atravesó el arco de piedra y avanzó por el camino que conducía hasta la gigantesca puerta que custodiaba el fortín. Golpeó la madera añosa con su larga vara de brujo y esperó hasta que un sonido aquejado se escuchó tras la puerta. Acto seguido, esta se abrió chirriante hasta quedarse completamente abierta.

El viejo cantó un rezo para sí mismo cuando el temor se deslizó por el largo de su espalda. Besó su dedo índice y se tocó con él la frente. Golpeó el suelo tres veces con la punta de la vara y atravesó las piedras del portalón con paso inseguro.


Digamos...

Cap.1

Cap.2

Cap.3

Cap.4

Cap.5

1 comentario:

Carlos dijo...

A estas horas por mucha voluntad que tenga no podría leer ni 5 ni un cap. que ya habrá otras mejores para ello,pero no me voy de vacío de aquí. Acabo de darme de cabezazos recordando que siendo un fans del chocolate la de emociones que me he perdido por no comerlo tal como dices: "...Meterte una de esas delicias en la boca y colocarla justo entre la lengua y el paladar, dejando que se deshaga por sí sola y experimentando las diferentes sensaciones que envuelven, tanto la fragancia como el sabor, empezando desde tu boca y olfato hasta tu mente. Es fascinante."
A partir de mañana mismo conoceré una nueva forma de placer! :)
Enhorabuena por las dos noticias que a buen seguro te proporcionaron ambas un gran momento!
Un abrazo fuerte!