viernes, 18 de enero de 2008

La visita del "médico"

Vengo del médico algo… impresionado.

No sólo por haber tenido una charla con la que, según su placa en la puerta, era la especialista en traumatología (la misma que me trató cuando yo tenía once añitos), y que se ha sorprendido al ver que en las radiografías no salía nada fuera de lugar; si no por la reacción que he tenido al contestarle de malas maneras al escuchar, una y otra vez, todo un complejo de sandeces impropias de un profesional.

Algunos de vosotros sabéis que desde hace unos meses padezco un fuerte dolor en la espalda que apenas me deja dormir. Aún así, y sin haber encontrado remedio alguno, continúo con mis entrenamientos y trabajos a duras penas. Es insoportable tener que pasar por el mismo viacrucis cada mañana, pero bueno… lo llevo “religiosamente” condenado y pasible.

Llevo batallando con los médicos desde hace cuatro meses para que me dejen en paz de tanto medicamento de prueba y tanto análisis banal. Sólo les pido una puta resonancia magnética para poder llegar a la raíz del problema. Deben tener una lista interminable de pacientes para que ni siquiera me den hora para realizar la prueba.

En plus, tras una sonrisa impasible y una mirada sardónica tras las gafas a medio caer, me dice lo siguiente:

-Verás, Manel… no se puede hacer una resonancia así, a boleo, sin saber qué es lo que tienes realmente. Podría tratarse de un lumbago, de un reúma, de un mal gesto; incluso… ¿quién sabe? Quizá de un tumor.

¿Un tumor? ¿Un lumbago? ¿Un reúma? Jajaja. No he podido resistirme a reír antes de despotricar sobre ella y la jauría de médicos que comprenden el servicio de atención primaria de mi pueblo.

Cuando le he pedido que mirara de nuevo las radiografías que me hicieron en la espalda me preguntó:

-Los de radiología no han encontrado nada extraño, ¿por qué quieres que las revise yo ahora? –dijo con voz incrédula.

-Pues mire… no es que no me fíe de vosotros, pero ya he tenido algunas contrariedades por la falta de profesionalidad de sus compañeros y esta vez se trata de mi espalda, no de mi codo, mi pierna o mi muñeca, si no del tronco que me mantiene derecho, ¿me entiende?

Puso cara de impresión al ver la manera con la que dejaba a sus compañeros por los suelos con buenas e irónicas palabras.

Uno de los casos, para que os hagáis una leve idea, fue hace unos años en la playa del Roc San Cayetà. En los acantilados, yo, junto algunos amigos, nos tirábamos al agua haciendo piruetas en el aire y así los guiris que comían en las terrazas nos podían hacer fotos; como todos los veranos. Ese año salté por última vez al estrellarme contra las rocas y el suelo, cabeza abajo. Conseguí escalar la pared de piedra y conducir mi coche (era el único que tenía carné, así que debía ser hace once años) hasta el servicio de urgencias de mi localidad. Allí me hicieron cuatro radiografías para ver si tenía algo roto o fuera de lugar. Después de un rato salió la “cap de radiología” con las radiografías metidas en un gran sobre de plástico semitransparente. Su conclusión, después de vendarme la muñeca y parte del brazo: -Es un simple hematoma del golpe, nada grave.

Mi tía (sí sí, la de la “casa embrujada”), que en sus años mozos fue enfermera y practicante, miró las radiografías a contraluz y cuando vi la cara que puso me di cuenta que algo no marchaba del todo bien.

-Tens el canell trencat. –me anuncia.

¡Menos mal que no tenía nada malo! Tan sólo la muñeca, partida por tres sitios; anda que…

Al explicarle esto a la traumatóloga, me miró con cara de: “no será para tanto”; y me propone que tome un recetario de pastillas y líquidos para ir descartando los diversos problemas que me llevan a cagarme en todo lo que se mueve cada mañana al despertarme.

Entonces echó su silla hacia atrás, protegiéndose cuando el arrebato ha podido conmigo y le he tirado las radiografías por la cabeza, lanzado algunos improperios hacia ella, y pedir clemencia por el guardia de seguridad para que no se pusiera en mi camino al salir. No tardaría mucho en ser hospitalizado. En fin…

Pues así tengo hoy la tarde. En una hora voy a preparar la mochila del gimnasio y desahogarme con el saco hasta que quede vacío de serrín. Lástima que no tenga una fotografía de la traumatóloga para colgarla en él.

Tumores, lumbagos y reúmas… si lo que tengo es un esguince en el músculo dorsal ancho que se solapa sobre el músculo espinal de la espalda y con esa información verían en una simple resonancia magnética los dos puntos justos donde tengo las fisuras.

¡Que no soy médico ni nada por el estilo, pero estoy tratando músculos en los gimnasios desde hace más de 12 años!

Anda que… hay que joderse…

3 comentarios:

Carlos dijo...

Y tanto que hay que joderse. Afortunadamente haberlos haylos buenos sino casi que mejor quedarse en casa con un resfriado a ir al médico y darte el susto de tu vida, pero así, a ojo, y llenarte de medicamentos por si acaso. Vamos que yo entendía otra cosa en eso de la medicina preventiva.
A veces creo que se les olvida que quien tienen delante es un ser humano.
Dale fuerte al saco que resuenen en su conciencia!
Pero sobre todo Cuidateeee campeón.
Un abrazo fuerte!!

Indi dijo...

Ármate de paciencia, porque cuando entras en racha de médicos inútiles te puedes volver loco. Más sabe el diablo por viejo, si tu dices que son contracturas en el dorsal, seguro que son.
Las lesiones deportivas, no se van nunca, permanecen en silencio (las cabronas) y te asaltan en cualquier momento. La caida que tuviste (pabernos matao) puede haberte dejado rastros musculares, eso como poco.
Fíjate que a mi me dio un atake de vértigo que me tuvo dos semanas tumbada en una cama y eran cinco contracturas en el trapecio... de todas formas ten cuidado con el gim, porque si es lo que supones te puedes terminar de romper.
¿No tienes ningún colega quiropráctico? que te vaya echando un ojo?.
Además con el trabajo que tienes en la paste...que la posturita no hace más que forzar la espalda.
Nen, necesitas un médico deportivo mientras se lo van pensando los de la SS.

Ah, y ni caso a los pronósticos, esos no se ganarían la vida como futurólogos.

ánimo.

Indi dijo...

Hola¡¡¡¡

Una cosita...yo soy un poco melón en lo que guardar cosas se refiere, eso significa que no tengo ninguna dirección de correo tuya.

Así que cuando tengas un momentitooo pos me mandas un mail o me la dejas en el blog o algo ;))

Que te tengo que mandar un mail nen¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ jajajaj, joe que inutilidad de ser humano, Sorry.