miércoles, 23 de enero de 2008

Quelqu'un m'a dit

Hoy es el primer día que consigo levantarme de la cama sin sentir dolor alguno. ¿Cómo es posible? Pues fácil.

Ayer fui a mi primera sesión de fisioterapia. Nunca antes había pisado un lugar así, y menos que alguien me hiciera un masaje.

Como ya suponía, lo mío era cosa muscular (y no tumores!!!); y el fisioterapeuta me hizo una investigación por todos los músculos de mi espalda. Ni en mis peores peleas me habían hecho tanto daño como el que pasé ayer. Una hora entera arrugando, estirando, masacrando mis músculos mientras cerraba los ojos del dolor que intentaba reprimir y que se escapaba, de vez en cuando, en un grito ahogado.

Un verdadero profesional que me dejó parado al averiguarme que mis migrañas no son más que tendones y músculos del cuello contracturados, posiblemente a causa de los golpes recibidos durante tantos años. Me dijo que eso tenía cura. Lo de mi espalda también. Me trajinó dorsales, trapecios, romboides, cuello y hombros. Su primera conclusión, al cabo de diez minutos: “–Chico… tú no tienes músculos, ¡tienes piedras!” Segunda conclusión después del “vejatorio” masaje: “–Lo tuyo tiene cura, pero deberás venir más a menudo.”

“–¿La semana que viene?– pregunté.

“–Sí. Pero piensa que lo de hoy ha sido suave, porque hay mucho trabajo a hacer en tu espalda.”

¿Suave? ¡Joder! Vamos. Que el martes que viene cualquiera me da un golpecito en la espalda, ¿no?

Duele, y mucho. Pero es increíble. Cuando salí de la consulta parecía un chico nuevo. Me notaba ligero y marché a entrenar contento.

En el gimnasio fue todo de maravilla. Vino Quintero, el “entrenador” –el que nos saca a pelear, vaya–, y se alegró de verme activo de nuevo. Me notaba algo pesado en los movimientos y me preguntó en qué peso estaba en estos momentos.

“–94 kg.”

“–¿Y cuál es tu peso normal?”

“–74kg.”

“–¿QUÉ?”

La cara de asombro que puso era para hacerle una foto. Pero sí, peso veinte kilos más desde que no puedo entrenar y aunque se me notan, no me molestan. Ya se irán igual que han venido; eso no me preocupa en absoluto.

Estoy muy contento. Me ha vuelto el buen humor después de las noticias que me dio ayer el maestro del masaje. Ahora toca rehabilitación lenta, pero segura.

Esta tarde me voy a la playa a entrenar un rato con el equipo de rugby. Hay unos franceses que se han unido al equipo y tenemos que charlar sobre encontrar un campo de césped decente (donde entrenamos parece un campo de patatas; si no de melones…).

Y esta noche toca ver Antena3. Echan una película sobre el trágico accidente del camping de al lado de mi pueblo que en 1978 quedó carbonizado (con clientes incluido), por la explosión de un camión cisterna que contenía un producto inflamable en su cuba. No sé mucho sobre lo ocurrido ya que pasó el mismo año que nací. Así que esta noche no me lo pienso perder. Cuando estudiaba en Tarragona, pasaba cada día dos veces por delante de ese camping. La verdad es que, al haber escuchado de la boca de mi padre lo ocurrido, se me ponía la piel de gallina cada vez que miraba hacia el lugar.

Voy a poner punto y final a esto mientras escucho de fondo la canción más famosa de la nueva pareja del presidente de la república: “Quelqu’un m’a dit”



La verdad es que está buenísima. ¿Tendrá suerte "l'oreilleux"? XD

Hasta la próxima.

4 comentarios:

Jara dijo...

:) me alegra saber que estás mejor ¿como ha ido la peli? y cmo es eso de razonablemente bien?? eh??? :P

besus capullin

Anónimo dijo...

Ah, criaturita...el fisioterapeuta (o la) es la mano de Dios, te lo juro nen. Sales de allí que te tienen que llevar en camilla, pero al día siguiente estás como nuevo.
Yo tengo una que es como una especie de Srta Rotellmeyer, pero con unas manos de medio metro.
Hace seis meses que no voy, y tengo miedo¡¡¡¡¡¡

Mis problemas se centran en la zona del trapecio, hombro y adyacentes...es que me hace ver las estrellas¡¡¡ "Tú respira hondo" dice. En fin, no lo dejes, porque es la única solución.

Lo de los kilos también es un mal compartido. Los deportistas estamos condenados de por vida a seguir en la brecha. Yo también me he cargado unos cuantos desde que casi me partí el tobillo. La ventaja es que como tenemos más masa muscular, en cuanto pegamos dos carreras lo perdemos todo más deprisa. Viva la proteina.

Leo por encima (estoy haciendo la cena) tu artículo de Don Pelayo. Ya miraré a ver que te encuentro ;))) has dicho bien, estoy de sotanas hasta el cuellooo.

Ah, hoy te he mandado el paquetito, los de correos son uns lladressss. Y sí, se pueden ver las fotos de los OVNIS, y se puede escuchar la conversacion de los del Apolo XI.
Te lo busco todo mañana y te lleno el correo de links.

Besossssssss que se me socarra la sopaaaaaaaaa.

Indi dijo...

Joe...el anónimo, soy yo, claro.

;)))) Kloverrrrrrrr me estás contagiandoooooooooo jajajaja

Carlos dijo...

"Como ya suponía, lo mío era cosa muscular (y no tumores!!!)"
Leía tu entrada y me detuve ahí.Continué leyendo pero la alegría ya me la había llevado!

Aunque (·)(·) Homer creo que se quedó detenido en el final xD

Me alegro mucho que estés mejor killo! de veras.
Puxa la noticia!!! Venga un par de culines \=/ \=/!!
Un abrazo enorme!!