viernes, 11 de abril de 2008

La ley y el (des)orden


(el famoso Colombo)


«El hombre desaliñado irrumpió en la habitación paseándose el mondadientes de un lado a otro de la boca. Los presentes callaron, mirándole con desconfianza. El larguirucho hizo ademán de abandonar la sala cuando el recién llegado se interpuso en su camino, sacándose el palillo roñoso de entre sus fauces.

–De aquí no se mueve nadie más que el muerto; aunque dudo que éste logre hacerlo.

–¿Se puede saber…

–Y usted se calla –abrevió –. Que nadie le ha dado vela en este entierro, ¿de acuerdo?

Un hombre encorvado y casi calvo se acercó al descarado que acababa de quebrar la tensión del lugar.

–¿Y usted quién es, caballero? –preguntó.

–El que reparte las velas –contestó sacando su cartera del chaleco y mostrando la placa del departamento de policía –. Aunque, si quiere, puedo repartir palos también.

–¡Váyase usted al carajo, Tarapiella! –espetó el calvo al reconocer su nombre en la placa.

–Pues mire. Ahora mismo vengo del carajillo. Cuando acabe con ustedes ya miraré de encontrar un vaso más grande para satisfacer su petición.»



Alonso Tarapiella, un sucedáneo sacado de mis letras anhelando el carácter del desfachatado Inspector Méndez.

Me encanta como escribe el señor Ledesma. Leí su novela "Crónica sentimental en rojo" hace mucho tiempo. Me hizo gracia porque la historia trascurre, en parte, en mi pueblo. Desde entonces que intento recolectar todas las novelas en las que el arrogante, cara-antigua e insolente Inspector Méndez sale a escena. Hace poco he acabado la que ganó el premio RBA de novela negra "Una novela de barrio". En ella no se desmarca tanto de su estilo personal con dicho inspector. La recomiendo para aquellos que les guste el género negro-policiaco.

Por otra parte, hablando del galardón que obtuvo, y toda esa parafernalia, he recordado los debates sobre la ética en los concursos literarios y los famosos "sistemas de Plicas" en los que los autores firman sus obras bajo un seudónimo para no ser reconocidos. El otro día pensaba en ello: ¿Cómo puede alguien, que haga de jurado en un concurso de género negro, no conocer al Inspector Méndez, aunque la persona que firme con un seudónimo como "Perico de los palotes" (por poner un ejemplo), sea el mismo autor que ha firmado siete novelas anteriormente con el mismo personaje? Una pergunta larga, ¿no? Vamos a resumirla un poco: ¿Es que nadie se dio cuenta que el Méndez es un personaje de Ledesma?

Con esto no quiero despotricar sobre el escritor, ya que es uno de mis preferidos en el género (al menos de los españoles); sino que quiero poner en grito la hipocresia de este tipo de concursos tan... magnos.

Eso me recuerda también al comentario del creador de una página web donde se anuncian todos los concursos vigentes y fallados; en el que, tras anunciar la apertura del Premio Planeta 2008, dejó lo siguiente:

NOTA: Yo no gastaría dinero enviando nada a este certamen a no ser que seas escritor consagrado. El premio suele estar pactado (presuntamente) y siempre lo han dado a escritores de reconocido prestigio. Así que si eres novel ahórrate el dinero de enviar tu obra a este certamen.


1 comentario:

Carlos dijo...

No hay seudónimo que pueda ocultar la esencia de un escritor.Ni mayor premio que el incesante goteo de ideas,de ganas,de sentir el placer de escribir,no ya para escritores consagrados,sino para quien escribe y le gusta.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo enorme!