jueves, 1 de enero de 2009

...and Happy New... Yeah???

Año nuevo vida nueva??? Eso es lo que todos (o la mayoría de los mortales europeos), pensamos cada vez que entramos en un nuevo año. Es la época de los cambios que nos hemos reprochado una y otra vez desde el uno de enero del 2008; y así consecutivamente desde hace no sé cuándo.
Anoche hubo una cena bastante informal. Éramos tres: Hélène, Sergio y yo. Fuimos pocos, sí; pero la velada me encantó pese a lo tranquila que transcurrió. Hélène me preguntó que qué era lo que le pediría al nuevo año. No supe qué contestarle; en serio. Tengo tantas cosas que empezar y otras que acabar, que realmente me da un poco lo mismo pedirlo o no. Son cosas que debo y quiero hacer, y para eso no hace falta pedir al Altísimo nada extraordinario. Le pregunté lo mismo a ella: quería un hijo. No mío, por supuesto, más que nada porque dará a luz a primeros de febrero. Pero pidió salud y bienestar para ella, Sergio, y su pequeña y futura retoña, de la que aún no me ha dicho el nombre, aunque Léa fue uno de los que me gustaban a mí. En fin… la niña no es mía tampoco (aquí vienen las risas).



Covi está en su Asturias, para mí añorada, disfrutando de las fiestas todo lo que puede, aunque atacada por una bronquitis que me de pánico incluso a mí. Todos le preguntaron que dónde estaba yo… je, je, je: entre casa y el trabajo, al galope. Continúo echándola de menos. Menos mal que el domingo vuelve.



Hemos tenido comida en casa por dos razones: A) porque es año nuevo. B) porque es mi santo. Son las ocho de la tarde y acabamos de levantarnos de la sobremesa. Me fastidia un poco que el Racó no esté abierto para ir a tomarme unas Voll-Damm’s antes de la cena, y ver las caras de los que ayer se fueron de empalmada a la fiesta que montaban aquí. Según me han contado, hubo unas 800 personas en la fiesta. Nada mal. Faltaba yo, pero tampoco es que fuera imprescindible. Así que me he ahorrado la fiesta, el dinero, la borrachera (segura), y el letargo día resacoso que me hubiera amparado.



Sí que tengo unas promesas para este nuevo año. Una de ellas es la sempiterna “dejaré de fumar”, que me han obligado hacer durante algunos años. No es que quiera dejarlo, es que lo prometí a cambio de un gran cambio. Y ese cambio se ha realizado, con su respectiva tardanza; así que tardaré lo mismo, pero dentro de este mismo año. Otra de las promesas es acabar de una vez alguna de las novelas que hay por ahí, pululando entre los bytes del portátil. Otra más es la de robar un banco.



Creo que me voy al comedor a llenarme el vaso con pacharán (entre mi hermano y yo nos hemos casi ventilado una botella acabada de abrir), y a tocar la guitarra un poco. Así que… “Drink, Drunk & Rock’n’Roll”!!!



Feliz Año a todos los que os lo merezcáis!!!



A los que no… dos piedras bien duras.




El trío Lá-lá-lá!!!




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