martes, 20 de enero de 2009

Una de tattoos

Son las 23.30h. Me enciendo un cigarrillo para acabar de rematar la cena. Mientras, escucho de fondo la banda sonora original de El Padrino y, aunque tenga pocas ganas, me llama a escribir. Así que tengo el tiempo que me dure el cigarrillo para poner aquí un par de chorradas.


Mañana toca sesión de “acompañamiento” y posterior ruego de preguntas. Me explico: he quedado por la tarde para acompañar a mi prima al tatuador para que le mire unas letras que quiere hacerse en el tobillo con el nombre de su hija. Y sólo falta que alguien pronuncie la palabra tatuaje para que mis orejas se transformen en grandiosas antenas parabólicas. Así que sí, la acompañaré, y de paso le preguntaré cuánto me cobraría por tatuarme los dedos de la mano izquierda. Es algo que quiero hacerme hace mucho tiempo. ¿Quién sabe? Quizá éste sea el momento apropiado.


A lo que me recuerda –y que le expliqué ayer en el Racó, a mi prima–, la vez que fui a un reconocimiento médico por parte de la pastelería. Allí, la enfermera que tomaba mis datos, me hacía múltiples preguntas sobre mi persona, deportes, aficiones, y, por descontado, ya que vio los que asoman por los brazos, sobre mis tatuajes. Al preguntarme cuántos llevaba en el cuerpo, respondí:


–Catorce.


–¿Catorce? –exclamó ella con cara de asombro.


Y en efecto: le debió asombrar tanto que a la hora de anotarlo en el cuestionario, lo hizo de la siguiente manera: 14!!!; rodeando el número con un círculo.


Total… que ya escribiré mañana qué tal fue en la tienda de tatuajes.


Y como se me ha terminado el cigarro, y el sueño aprieta un poco a estas horas…


Bonne nuit à tous, et à demain!

2 comentarios:

Brian Edward Hyde dijo...

Bonjour, c'est mieux, je n'ai pas dormi, je veux mourir...

Jara dijo...

Yo sé q algun dia uno llegará a mi cuerpo, pero aún no he encontrado el que quiero, aunque si sé lo q será...