domingo, 26 de abril de 2009

Reunión de "La Banda"

Ayer fui a mi primera reunión de “La Banda” del crimen organizado de las letras. Era un acto tan esperado por mí que, aunque cueste creerlo para quien me conoce, estaba nervioso, como cuando un niño espera la llegada de los reyes magos. Ellos no son reyes pero sí hacen magia, que transmiten al resto de mortales mediante la literatura.

Estaba el jefe de la pandilla, Francisco González Ledesma; bonachón, simpático y con cara de no haber roto nunca un plato pese a ser el más anciano del clan y llevar a sus espaldas un gran número de muertes.

Estaba también Jordi de Manuel; el biólogo que nos deleitó con lo que a él le interesaba del mundo criminal. No solo descuartizaba a toda la sociedad con su escalpelo bien afilado y reluciente, si no que, además, hizo una muy buena representación escenográfica para mostrarlo.

La siguiente en tomar el relevo para llevar a cabo la exposición del plan fue Cristina Fallarás, la femme fatale de la banda que consiguió cautivar con su exposición a más de un asistente, haciendo enmudecer al personal con sus palabras afiladas y sus reflexiones críticas y claras. Una buena pieza para no quitarle el ojo del encima.

Lorenzo Silva nos embelesó con el puzzle de piezas que conforman sus obras y su manera de enseñarnos que, pese a que la maldad es un rango que se gana con los hechos, el fin nunca justifica los medios; y menos cuando el que los realiza, por muy enarbolada que sea la fama, pueden llegar a ser menos que un carterista de tres al cuarto.

Y por último llegó el pibe de la plata, el crítico social de la ironía, el argentino por excelencia en esta mesa de malhechores, que puso la guinda ácida y sátira en el gran pastel negro con reflejos de sangre. Raúl Argemí, que con su mostacho de bonanza y la melosa voz que caracterizan a los bravos gauchos, dio el punto y final a una reunión que tardaré en digerir. Me encanta como se desenvuelve con su cinismo hacia la sociedad que le vio nacer, le dejó crecer, y que colocó en su camino toda una serie de trabas de las que ha salido reforzado con carácter directo, un tanto obsceno, pero locuaz.

¿Por qué hacen ellos lo que hacen (y que saben hacer muy bien)?

Francisco González Ledesma: “porque es lo que más me ha llenado en esta vida; a aparte de para poder comer.” – Brillante: sinceridad que sólo se aprende en otra época.

Jordi de Manuel: “para diseccionar las grietas de esta sociedad.” –Analítico: le gusta saber, no quien, si no el porqué.

Cristina Fallarás: “primero de todo por que soy mujer” –Es cierto: es mujer (muy guapa, por cierto), pero lo que más me gustó fue su mala leche reivindicativa.

Lorenzo Silva: “para comprender qué es lo que les llevó a cometer estos actos, aunque luego me decepcionaran como personas” –Inquisidor: ahonda en los grandes criminales de nuestra sociedad y descubre que el talante es un timo.

Raúl Argemí: “porque todo es política y hay que hablar de ella” –Argentino: Maradona, el tango y los desaparecidos. Algo tiene esta gente que cuando abren la boca es para decir verdades como puños, aunque las críticas vayan bajo un manto irónico y sonriente. Es grande, y acabo de conocerle.

Uno de los integrantes de esta disparatada banda me trató de “compinche”. Espero serlo algún día y poder compartir un espacio con todos ellos aunque, teniendo ya en mis espaldas un gran número de muertes, sea para llevarles “los bultos”.



Francisco González Ledesma en plena charla.



Yo (el burro siempre delante), Raúl Argemí, Cristina Fallarás y Lorenzo Silva.

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